¿Por qué me atacas? Porque brillas…

El Sapo y la Luciérnaga.
En el silencio de la noche oscura
sale de la espesura
incauta la luciérnaga modesta,
y su templado brillo
luce en la oscuridad el gusanillo.
Un sapo vil, a quien la luz enoja,
tiro traidor le asesta,
y de su boca inmunda
la saliva mortífera le arroja.
La luciérnaga dijo moribunda:
¿Qué te hice yo para que así atentaras
a mi vida inocente?
Y el monstruo respondió: Bicho imprudente,
siempre las distinciones valen caras:
no te escupiera yo, si no brillaras.
Autor: Juan Eugenio Hartzenbusch
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Vateos el 30 septiembre 2008 a las 9:36 PM, y está archivado en General, Reflexiones. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |



hace 3 años
por k la rana es envidiosa